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Ciencia y conocimiento por fuera del marco del saber PDF Imprimir E-mail
Carlos F. Álvarez H.

La ciencia es un proceso constructivo que avanza y retrocede a medida que los discursos cambian y que los avances tecnológicos ofrecen nuevas posibilidades de interpretación de la realidad. Dichas interpretaciones se desarrollan por medio del análisis de evidencias, en el marco de un contexto epistemológico particular. Diferentes marcos y puntos de referencia darán como resultado diferentes explicaciones y posturas. En los encuentros científicos, se exponen y confrontan las diversas miradas y aproximaciones académicas, de las diversas escuelas y formas de pensamiento. A partir de los artículos en las publicaciones seriadas (previa revisión de pares calificados), estas formas de pensamiento quedan plasmadas en el tiempo, para su posterior análisis y discusión. Estos a su vez aportarán a la construcción de nuevos discursos y miradas del saber, las cuales también se desarrollan en la dialéctica de las clases (entre profesor y alumno) o en los trabajos de investigación (entre los miembros del grupo investigador).

Sin embargo, existen adicionalmente otros entornos de construcción científica menos formales. Dichos entornos, se desarrollan en un contexto aparentemente no académico, cuando las personas pertenecientes a una o varias ramas del saber, se reúnen con fines sociales, para interactuar por fuera del laboratorio o de la sala de estudios. La reunión de mentes, con miradas diversas, permite establecer líneas preliminares o perspectivas futuras, surgidas por el conocimiento particular acumulado y compartido con los interlocutores. Si esta interlocución se ve influenciada por factores de desinhibición como el alcohol, los resultados alcanzados pueden ser inesperados y aportantes para quienes comparten socialmente sus miradas del mundo.

Además, por medio de dichas interacciones, es posible reventar frenos sociales preestablecidos ( a modo de “romper el hielo”), generando una lluvia de ideas (frescas o refritas), en un contexto siempre cambiante a medida que la interacción se desenvuelve y a medida que las copas circulan y la timidez mental se disipa. Más aún, el propio entorno puede dar para la participación de legos en un campo determinado del saber, lo que puede ser (o no ser) de utilidad para quienes están inmersos en una mirada particular del saber. El ambiente relajado y descomplicado de “una tarde de copas”, puede relajar las mentes y hacerlas más proclives a absorber y a generar conexiones que en un ambiente netamente académico pueden no resultar tan evidentes.
Sin duda alguna estas “botadas de escape” no generarán per-se y de forma inmediata nuevos saberes o nuevos aportes a la ciencia: Será necesario volver sobre los elementos esbozados, en un entorno más estricto y formal, para poder dar cuerpo y consolidar los lineamientos discursivos esbozados en las reuniones sociales. Seguramente será necesario volver sobre los elementos tratados, para formalizarlos con todas las herramienta epistemológicas a la mano (que difícilmente estarían presentes en una reunión informal). Se requiere de mente y cuerpo “frescos” para dar forma a las ideas surgidas en el caos mental de la intoxicación. Quizás la teoría de la gravedad no surgió gracias a holgazanear debajo de un árbol de manzanas, pero quizas también grandes ideas pueden esbozarse a partir del esparcimiento, discusión y observación no programados en el laboratorio o en los textos teóricos.

El proceso ordenado del método científico puede verse alimentado de alguna forma por el caos generado con el entorpecimiento de la mente, cuando no se está haciendo ciencia. La idea del aporte a la construcción del saber surgida desde la “no ciencia” resulte una paradoja del pensamiento humano. Para que una idea surgida “entre copas” llegue más allá de los recuerdos nublados de la resaca, se requiere de un desarrollo posterior surgido de las “formas normalmente aceptadas”, pero no necesariamente es desde el entorno formal que se puede avanzar en las interpretaciones del mundo y sus realidades. Frases sueltas, ideas locas y “contextos descontextualizados” pueden servir para la construcción de una mejor mirada del mundo, en el entorno de la ciencia y del saber formalmente reconocido y aceptado.