El papel de la comunicación en la educación ambiental

Marcela Londoño Gómez


En los últimos años se ha reconocido en el planeta entero, que uno de los obstáculos más importantes para el mantenimiento y mejoramiento de la calidad de la vida de las personas es el deterioro de los sistemas vitales, de los cuales depende la vida humana en el planeta.

Los graves problemas ambientales a los que se ve sometido el planeta actualmente, el efecto invernadero, el agujero de la capa de ozono, el agotamiento de los recursos, sólo por mencionar algunos, han derivado en la creación de organizaciones de carácter ambiental dedicadas a la investigación de estos problemas ambientales. Los gobiernos de las naciones han creado también políticas encaminadas a la sostenibilidad ambiental, a través de la creación de autoridades ambientales como el Sistema Nacional Ambiental (SINA), en el caso de Colombia, sistema regido por el Ministerio del Medio Ambiente, con las Corporaciones Autónomas Regionales (CARS) como ejecutoras de la política ambiental a escala regional. El gobierno colombiano destina recursos económicos para la gestión y los planes de acción de estas organizaciones con el fin de garantizar la eficiencia de la estrategia de la sostenibilidad ambiental que comprende cinco programas básicos:

  • Conservación y uso sostenible de bienes y servicios ambientales.
  • Manejo integral del agua.
  • Generación de ingresos y “empleo verde”.
  • Sostenibilidad ambiental de la producción nacional.
  • Planificación y administración eficiente por parte de las autoridades ambientales.

Toda esta estrategia de sostenibilidad ambiental va acompañada de programas de educación ambiental que se desarrollan desde las instituciones educativas, a través de los PRAES, Proyectos Ambientales Escolares y que están impulsados conjuntamente por las carteras de Ambiente y Educación.

Las ONGs de carácter ambiental también han identificado en la educación ambiental una herramienta para promover una nueva relación de la sociedad humana con su entorno, a fin de procurar a la generaciones actuales y futuras un desarrollo colectivo y personal mas justo, equitativo y sostenible, que pueda garantizar la conservación del soporte físico y biológico sobre el que se sustenta.

Sin embargo, en medio de todas estas estrategias de sostenibilidad ambiental, se ha producido un quiebre entre la acción educativa, el mundo productivo y la gestión ambiental. A pesar de haberse incrementado los procesos de sensibilización y conocimiento sobre los problemas ambientales, existe una deficiencia en la calidad del mensaje de comunicación que lleve a verdaderos cambios de actitud y generación de conciencia sobre el tema en los diversos grupos sociales, con lo cual debemos reconocer que no se está desarrollando adecuadamente la vinculación entre los procesos de comunicación y la educación ambiental. El tema ambiental es complejo y por ende muy difícil de transmitir, demanda un gran esfuerzo para lograr procesos de comunicación eficaces y eficientes, que logren no sólo interesar sino generar acción.

Sumado a esto, tenemos que en muchos sectores de la sociedad el tema ambiental sigue constituyendo una `moda´ de algunos cuántos. Se considera el cuidado del ambiente como algo necesario, pero sólo al alcance de aquellos que pueden pagar por ello.

Todo esto plantea que existe una deficiencia en las estrategias de comunicación de las entidades dedicadas a la educación ambiental, y es en medio de este panorama de los problemas ambientales presentes y porvenir, junto con el aumento de la cooperación internacional y de los marcos legales en educación y comunicación ambiental, de la integración en mayor o menor grado de acuerdo entre los países, además de la dimensión ambiental en el currículo escolar y de formación universitaria; que se hace necesario plantear un proyecto de comunicación visual ambiental con el fin de desarrollar efectivas estrategias de comunicación que contemplen un diálogo que facilite la apropiación de los proyectos entre los educadores ambientales y las personas de las comunidades a los que van dirigidos.

En conclusión, el papel de la comunicación como vehículo de educación para el desarrollo sustentable de nuestro país, debería tener una mayor relevancia por parte de las organizaciones dedicadas a la educación ambiental, dejando de ser el último punto con bajo presupuesto en los proyectos.