Bosques de manglar

Saúl E. Hoyos-G.

Este ecosistema representa uno de los principales tipos de hábitat de zonas húmedas que constituyen la zona costera. Se caracteriza por presentar componentes animales y vegetales altamente adaptados a unas condiciones ambientales muy especiales, como suelos inundados en alguna época del año, la acción de las mareas, y cambios en la salinidad. La mayor parte de las plantas características son árboles, que presentan numerosas estrategias para sobrevivir en bajo esas condiciones. En estos ecosistemas existen también numerosas especies de aves, reptiles y peces, estos últimos de gran importancia para la pesca artesanal e industrial.

Los manglares son unos de los ecosistemas más productivos que existen sobre el planeta en cuanto a la cantidad de hojas que los árboles que lo conforman pueden producir por año. Sus funciones son numerosas: protegen la zona costera de la erosión, son formadores de suelo, trampa de sedimentos y filtros biológicos, controlando el escurrimiento de materiales del suelo y removiendo la materia orgánica. También son fuente importante de recursos económicos debido a la extracción de madera y peces, por las diferentes comunidades que habitan en cercanía a éstas zonas.

¿Dónde se Encuentran los Ecosistemas de Manglar?
Los manglares se encuentran en las costas donde se mezclan el agua dulce y la salada, como en la desembocadura de ríos o en islas cercanas a las costas donde hay agua salobre. Se localizan bordeando ciénagas, lagunas, playas y planicies fangosas, particularmente en la zona intermareal, es decir, en la franja que se forma entre la marea alta y la marea baja.
La mayor cobertura con ecosistemas de manglar se presenta en el trópico, en donde las aguas marinas son más calientes. Colombia es uno de los países con mayores extensiones de manglar en el mundo, ocupa el décimo lugar con cerca de 400.000 hectáreas distribuidas entre la costa del mar Caribe, el océano Pacífico y las islas asociadas a éstos.
Sobre el océano Pacífico existen cerca de 320.000 hectáreas de manglar, éstas forman una franja casi continua de bosque desde el Río Matajé, en la frontera con Ecuador, hasta Cabo Corrientes en el departamento de Chocó. Desde Cabo Corrientes hasta punta Ardita, en la frontera con Panamá, existen muchos acantilados rocosos y por esto el mangle sólo se presenta en unos pocos sectores. El departamento de Nariño es el que tiene mayores extensiones de manglar en esta costa.

Del total de hectáreas cubiertas por manglar en Colombia, aproximadamente 80.000 se encuentran sobre el mar Caribe distribuidas a lo largo de la costa y en los alrededores de algunas islas. Los bosques de mangle más extensos se encuentran en los deltas de los ríos Magdalena, Atrato y Sinú, y el departamento con mayor extensión de mangle, en la vertiente Caribe es el Magdalena.

Condiciones Ambientales
Las condiciones del medio en que se desarrolla el manglar conforman un conjunto de factores que controlan y favorecen su establecimiento en áreas particulares; la hidrología, la fisiografía y el clima, son algunas de las condiciones relevantes para el establecimiento de este tipo de ecosistemas.
Hidrología: La hidrología se refiere a la influencia de los cuerpos de agua, ya sean ríos, mar o lagunas. El ecosistema de manglar se ubica en regiones cercanas al mar donde flujos de agua salada y agua dulce estén disponibles. Según la cantidad de sal disuelta en el agua se desarrollará un tipo de comunidad particular.
Fisiografía: El manglar se desarrolla en regiones cercanas a la costa, por lo general en regiones con un amplio límite de marea y en costas inclinadas suavemente que permiten la entrada del mar y su encharcamiento, y evita la erosión del suelo. El movimiento de las olas promueve el transporte de sales y nutrientes. Los terrenos sobre los que se establece el manglar pueden tener origen aluvial, con materiales rocosos y partículas muy finas transportados por los ríos, o materiales limosos y arcillosos.

Clima: Los manglares se sitúan en lugares con temperaturas que oscilan entre los 15 y 28 °C con climas secos, húmedos o lluviosos. La precipitación puede variar entre 200 mm de agua al año (como en los manglares de La Guajira), hasta 6000 mm de agua al año o más (en la región Pacífico colombiana). El manglar de zonas lluviosas tiene un mayor desarrollo que el de zonas más secas, y por tanto el ecosistema en general también presenta una mayor cantidad de organismos asociados.

Productividad
El término productividad primaria se refiere a la velocidad con la que es almacenada la energía por la actividad fotosintética de los organismos productores. Dicha energía se almacena en forma de sustancias orgánicas que puedan ser utilizadas por los demás miembros de la cadena alimenticia. Para entender la dinámica productiva de cualquier ecosistema debernos tener en cuenta los siguientes aspectos: la capacidad de fijación de la energía proveniente del sol, la velocidad y la forma como la materia orgánica es sintetizada y descompuesta, y finalmente los factores que alteran la velocidad de la síntesis y la descomposición.
Se han realizado diferentes mediciones a la productividad de los ecosistemas de manglar en todo el mundo y se ha encontrado que es uno de los ecosistemas más productivos del planeta con valores entre 8 y 20 gramos de carbono fijado por metro cuadrado por día (g C/ m2 /día). Estos valores de productividad sólo son superados por los arrecifes de coral.

En cuanto a la productividad primaria, en términos de follaje u hojarasca producida por los mangles, se ha encontrado en algunos estudios que es de alrededor de 14 toneladas de peso seco por hectárea por año. La elevada producción fotosintética realizada por los mangles es el sustento de muchas especies de microorganismos, plantas y animales que dependen de ella.
Las hojas de mangle y demás material vegetal que cae al agua, es descompuesto a través de diferentes procesos hasta formar detritos entre los 2 y 3 milímetros de tamaño. Los detritos son un recurso alimenticio muy importante, del que dependen aproximadamente las dos terceras partes de las poblaciones de peces del mundo. Por otro lado, el manglar también se conoce como la salacuna de numerosas especies, tanto de mar como de agua dulce, porque en él se desarrollan las primeras etapas de sus ciclos de vida.

Tipos de Manglar
Los ecosistemas de manglar pueden ser de varios tipos, y se diferencian entre sí por las plantas que en él viven, la cercanía al mar y al agua dulce o salobre, y la clase de suelo en que crecen. Los tipos de manglar son: manglar ribereño, manglar de borde, manglar de cuenca y tipos especiales.

Manglar Ribereño
Se desarrolla sobre cauces de ríos cercanos al mar, donde existe mezcla con agua salada. En estas aguas hay gran cantidad de nutrientes traídos por el río y que son depositados en sus orillas cuando hay inundaciones, sin embargo, la salinidad de éstas es baja por el continuo lavado que hace la corriente. En él se encuentran árboles de Mangle Rojo, Mangle Negro y

Manglar de Borde
Se presenta en ciénagas, bahías y lagunas costeras en donde el manglar queda protegido del golpe directo de las olas. La cantidad de sales en el agua es moderada y los nutrientes no son abundantes, porque el movimiento del agua del mar por oleaje o por mareas, hace que las hojas, frutos en descomposición y demás sustancias alimenticias se difundan en el agua de mar. En Colombia se puede encontrar en Bahía Portete (La Guajira), el Parque Tayrona, La Ciénaga Grande de Santa Marta, la Bahía de Cartagena y en la Isla de Providencia. En el Caribe predomina el Mangle Negro, aunque también se presentan el Mangle Rojo y el

Manglar de Cuenca
Se encuentran en cuencas o lagunas que no tienen conexión permanente con el mar. En periodos de inundación el agua de los ríos y del mar, entra en la batea y repone los nutrientes. En época seca, parte del agua se evapora pero no las sales, haciéndose la laguna más salada. Los animales y plantas que viven en este tipo de manglar son muy particulares y están adaptados a estos cambios en el nivel del agua y en salinidad. En el fondo de las cuencas se forman gruesas capas de lodo por la descomposición y acumulación de las hojas y frutos que caen al agua. Las plantas de mangle que regularmente viven allí son el Negro y el Blanco.

Tipos Especiales
Son manglares que se encuentran en zonas particulares del país y que tienen características propias, como los manglares de islote y los manglares enanos.
Los manglares de islote son ecosistemas que sufren directamente la acción de las mareas, se desarrollan sobre suelos fangosos y se da una predominancia del Mangle Rojo. Se encuentran sobre el Caribe en la Bahía de Cartagena, y sobre el Pacífico en el Departamento de Nariño en Bahía Sanquianga y Bahía Amarales.

Los manglares enanos se desarrollan generalmente sobre suelos de roca muy dura de origen coralino o sedimentario, que presentan grandes cantidades de sal en su composición. Las plantas forman bosques bajos y no muy desarrollados. Se presentan en las islas coralinas del Rosario, en La Guajira y en Bahía Málaga (Valle del Cauca).

Flora de los Manglares y sus Adaptaciones
La flora encontrada en los ecosistemas de manglar se presenta como asociaciones vegetales formadas por plantas litorales características, agrupadas en ecosistemas singulares. Estas asociaciones están integradas por árboles de mangle de distinto porte y otras especies en menor proporción, los cuales forman una franja que penetra a tierra firme. En el mundo existen cerca de sesenta especies de mangle, entre árboles y arbustos; ocho de las cuales se encuentran en Colombia, todas ellas presentes en la región Pacifica y seis en la región Caribe.

La vegetación de un manglar se puede dividir en dos categorías, una que reúne los árboles de mangle y otra que incluye otras especies que eventualmente pueden vivir allí. Los árboles de mangle se distinguen por ser muy abundantes y por presentar diversas adaptaciones para vivir en estas zonas. La vegetación asociada no es exclusiva de los manglares y sólo presentan algunas de las adaptaciones necesarias para soportar inundaciones de agua dulce o de agua salada.

Debido a que las diferentes especies de mangle se encuentran bajo condiciones ambientales similares, los árboles comparten ciertas características morfológicas y de funcionamiento. Estas características determinan las adaptaciones desarrolladas, y entre ellas se encuentran: 1) tolerancia al agua salada y salobre, 2) mecanismos para deshacerse de excesos de sal, 3) estructuras para ocupar sustratos inestables, como raíces adventicias o zancos que aumentan la superficie de sostén, 4) formas de intercambio de gases en sustratos anóxicos, y 5) reproducción por semillas capaces de flotar que se dispersan por el agua.

En el Caribe colombiano se pueden encontrar las siguientes especies de mangle:

Mangle Rojo (Rhizophora mangle, Rhizophora racemosa): Las especies de Mangle Rojo son algunas de las más características y más conocidas del neotrópico. Se caracterizan por poseer raíces que penetran el suelo, que se ramifican y forman raíces aéreas en forma de zancos, con las cuales puede aumentar su superficie de sostén, en suelos inestables y fangosos. Estas raíces superficiales poseen una serie de poros que les permiten incorporar nutrientes y realizar el intercambio de gases. Este tipo de adaptación les permite a las plantas estar en contacto directo con el agua salada. Otra adaptación es la viviparidad, es decir, que sus semillas germinan antes de caer del árbol. Las semillas germinadas del Mangle Rojo son alargadas y puntiagudas y así cuando caen sobre el suelo pueden crecer rápidamente. Si caen en el agua, pueden flotar verticalmente y conservar la capacidad de desarrollarse, incluso después de 12 meses de estar en el agua, pueden llegar a formar raíces de fijación.

Mangle Negro (Avicennia germinans): El mangle negro no forma grandes raíces en zancos pero desarrolla pequeñas raíces adventicias que sobresalen del sustrato, caracterizadas por poseer poros respiratorios llamados neumatóforos, y que como su nombre lo indica les permiten realizar el intercambio gaseoso. Estas especies no tienen la capacidad de soportar sustratos tan inestables, por lo tanto se localizan en sustratos que están en menor contacto con el agua, aunque pueden ser inundados periódicamente.

Mangle Botón (Conocarpus erecta): Esta especie puede ser arbustiva o arbórea. Sus hojas son más pequeñas que cualquiera de los demás mangles y se caracteriza por presentar domacios en el envés de sus hojas, en donde viven hormigas que a cambio de un lugar de alojamiento, le dan a la planta protección, atacando a organismos herbívoros que pudieran dañarla.

Mangle Blanco (Laguncularia racemosa): Esta especie es una de las plantas más importantes de los manglares tropicales, por su abundancia en la mayoría de éstos. Al igual que otras especies de mangle, también posee neumatóforos.

Mangle Piñuelo (Pelliciera rhizophorae): Es un árbol con el tronco acanalado y ensanchado en la base. El Mangle Piñuelo, se caracteriza por poseer raíces con contrafuerte, en forma de cono, y que le dan una fuerte base de apoyo.

Animales de los Manglares
Los troncos, ramas y hojas de los mangles constituyen un lugar de refugio y anidación para una gran diversidad de invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. La fauna de los manglares incluye organismos que viven en ambientes tanto marinos como terrestres. La presencia de la mayoría de las especies varía de acuerdo a los diferentes factores ambientales, como la salinidad, cambios en los niveles del mar, materia orgánica presente en el medio, etc.
Generalmente el Mangle Rojo es la especie que se encuentra en la parte más cercana al mar y en los bordes de los canales en contacto permanente con el agua. Las raíces sumergidas forman un lugar con organización y estructura propia en el cual se establece una comunidad muy diversa de organismos que incluye protozoos, algas y numerosos invertebrados. Los organismos que ocupan las porciones sumergidas de las raíces presentan una gran variedad de mecanismos de adaptación; abundan especies incrustantes, perforadoras y vágiles. Además, el sistema de raíces sirve de criadero de muchas especies como esponjas, camarones, cangrejos, caracoles, cnidarios (como las medusas) y peces. Algunos de éstos animales son muy importantes para los habitantes de las zonas donde se encuentran.

Ciclado de Nutrientes y Cadena Alimenticia
Para que la materia orgánica acumulada en las partes vegetales de las plantas entre a las cadenas alimenticias, debe ser descompuesta previamente, existiendo la posibilidad de recuperación de los elementos inorgánicos que después de ser reabsorbidos por las raíces, vuelven a tomar parte de los tejidos vegetales; o bien puede ser ingerida por algún herbívoro.

La cantidad de hojas de mangle caídas es enorme, llegando hasta 13 toneladas por hectárea por año, lo que induce a pensar que el ciclaje de nutrientes y la forma como la materia pasa de un organismo a otro dentro de la cadena alimenticia deben ser intensos. Las hojas, ramas y otros desechos que caen al agua son descompuestos a detritos por la acción de bacterias, hongos y protozoos. Estos detritos son base de la alimentación de una gran comunidad de organismos. Los detritos dispersos son atrapados por organismos filtradores de las raíces del mangle, que son los animales más abundantes del ecosistema. Las especies filtradoras son luego consumidas por diferentes animales como invertebrados predadores y peces, que a su vez se constituyen en base alimenticia para otros. Cuando los invertebrados y peces mueren son descompuestos por organismos descomponedores (como bacterias y hongos) los cuales liberan nutrientes que son nuevamente tomados por las raíces del mangle y otros organismos productores primarios. De esta forma, los organismos de la red trófica utilizan y transportan gran parte de la materia orgánica disponible que proviene principalmente del manglar.

En este ciclaje existen factores limitantes de la actividad que cumplen los organismos, y que corresponden a las características del ambiente, como las fluctuaciones de las mareas, y la sedimentación de las partículas formadoras de suelo. Con los cambios de marea se presentan modificaciones en los tamaños poblacionales de los organismos detritívoros, y por lo tanto, la velocidad del ciclaje de los nutrientes cambia.

Procesos de Sucesión de los Manglares
La sucesión ecológica es un proceso mediante el cual las especies son reemplazadas por otras en un tiempo y un lugar determinado. Las transformaciones que sufren se deben a la muerte de algunas poblaciones de plantas y al surgimiento de otras. Estos procesos ocurren de acuerdo a diferentes factores bióticos y abióticos. Dentro de los factores bióticos encontramos los ciclos de vida naturales de los organismos, las interacciones entre ellos como la competencia, la depredación y la cooperación, y la intervención humana. Los factores abióticos que intervienen en el proceso de sucesión son el clima (verano, invierno), los deslizamientos, las inundaciones, los huracanes entre otros.
Los cambios en los manglares pueden ser el aumento o disminución del tamaño de los bosques, aumento de la franja de bosque por nacimiento de nuevos individuos, disminución de su extensión por la tala de las plantas y el cambio de unas especies de mangle por otras.

Relaciones con Otros Ecosistemas
Los manglares son ecosistemas abiertos que poseen una fuerte relación con otros ecosistemas adyacentes, ya que les aportan nutrientes en forma de detritos y mantienen algunas condiciones ambientales favorables para su establecimiento. Los manglares sirven como trampa de sedimentos y de contaminantes, mejorando la calidad del agua de otros ecosistemas. Así mismo, protegen la zona costera de la erosión, fijando las playas y llegando a formar suelos maduros. Los principales ecosistemas que están relacionados con el manglar son: arrecifes coralinos y praderas de pastos marinos, ciénagas, lagunas y bahías, y formaciones vegetales continentales e insulares.
Desde del punto de vista biótico, los manglares sirven de lugar de cría de diferentes grupos de organismos que regularmente viven en otros ambientes como los arrecifes de coral o las praderas de pastos marinos.

Las lagunas costeras y los estuarios son uno de los ecosistemas más relacionados con los
manglares puesto que sus bordes se encuentran colonizados por bosques de manglar. En períodos de inundación, los suelos se lavan y liberan sus detritos, los cuales a través de las corrientes marinas llegan a los manglares, ciénagas, lagunas y bahías.

Los bosques de manglar limitan y se entremezclan con las formaciones vegetales costeras tales como pantanos de agua dulce, bosques húmedos, montes espinosos y bosques secos. Esta continuidad con la vegetación continental permite que haya componentes en común entre ellos, principalmente de fauna. Por ejemplo, especies de mamíferos como la zorra (Procyon lotor), el jaguar (Panthera onca) y el tigrillo (Leopardus pardalis) ingresan al bosque de manglar durante la marea baja en busca de alimento.

Uso y Conservación de los Ecosistemas de Manglar
Las zonas de manglar que antes se consideraban como “terrenos baldíos” son hoy en día un ecosistema valioso, ya que son de gran importancia para la economía de las poblaciones aledañas y la conservación de la biodiversidad, por ser áreas de protección para las primeras etapas de vida de muchos organismos.

Tradicionalmente los manglares han sido utilizados por las poblaciones humanas para diversos fines, puesto que estos ecosistemas proveen las necesidades básicas en alimento (peces, ostras, mariscos, plantas, etc), recursos forestales (leña, madera, postes y carbón), recursos no maderables (taninos, miel), y también una flora y fauna silvestres abundantes para uso indirecto o directo (turismo, recreo). Además proveen servicios como agua salobre y agua para regadío.

El manglar se considera como un recurso natural renovable y como tal, juega un papel importante en la economía local de muchas comunidades, las cuales hacen uso tradicional de diferentes especies de plantas y animales obteniendo un beneficio directo o indirecto de sus recursos. Entre los beneficios directos e indirectos que proporcionan los manglares se encuentra:

1. Madera de sierra o madera similar de construcción.
2. Postes, leña, equipo de pesca, etc.
3. Materias primas para la industria (tableros de fibra, rayón, fósforos, alcohol industrial de jugo de Nypa).
4. Taninos (sobre todo de corteza), como materia prima para las industrias de curtido del cuero.
5. Material de paja para techados.
6. Miel y cera.
7. Materias primas para medicinas indígenas.
8. Animales de caza, carne y pesca.
9. Productos comestibles.
10. Los neumatóforos pueden utilizarse como tapones, flotadores, etc.
11. Terreno natural para la puesta de peces y crustáceos, especialmente de langostinos y gambas.
12. Protección y conservación de hábitats.
13. Capacidad de combatir la erosión.
14. Capacidad de mejorar las cadenas alimentarias relacionadas con los ecosistemas adyacentes.
15. Capacidad de aumentar el suministro de detritos y con ello el aumento del desarrollo de la pesca
16. Capacidad de conservar la biodiversidad.

Debido a la rápida desaparición de los bosques de mangle ocasionada por el rápido desarrollo urbano, turístico e industrial de las localidades próximas a los manglares, se están proponiendo programas de conservación y restauración de las áreas intervenidas. En Cartagena esta problemática ambiental se asocia a agentes naturales y antrópicos.

Los agentes naturales incluyen:
1. Procesos erosivos generados por la dinámica marina (oleaje y deriva litoral), lo cual dificulta el establecimiento de las comunidades vegetales.
2. Sequedad fisiológica por sobreexposición solar, hipersalinización y acción de los vientos
fuertes. Condiciones dadas principalmente en época de sequía.

Los agentes antrópicos incluyen:
1. Contaminación, ocasionada principalmente por las actividades de la zona industrial de Mamonal. La contaminación afecta el proceso de intercambio gaseoso y la productividad, ya que los organismos tienen que invertir más energía en procesos de limpieza y defensa que en acumulación de biomasa.
2. La construcción del anillo vial, el cual modifica el flujo de agua entre las ciénagas y el mar, ocasionando un aumento en la salinidad del agua y el suelo, desequilibrio trófico y deficiencias en pesca.
3. Expansión turística, que se refleja en la tala indiscriminada y masiva de las zonas de manglar.
4. Actividad camaronera, la cual trae consigo la tala de bosque para construcción de estanques.
5. Actividad de dragado, la cual interrumpe y desvía los flujos normales de los caños y pequeños cauces que intercomunican las áreas de manglar.
6. Actividad de canteras, la deforestación de cuencas de ríos modifica el régimen hídrico de la zona de manglar.

Como respuesta a dicha problemática, en Colombia se han establecido zonas de reserva de manglar a modo de parques, cuyo fin es preservar la diversidad de estos ecosistemas. Se han implementado estrategias de recuperación de zonas de mangle que incluyen la reforestación de áreas en estado de deterioro a causa de la explotación maderera, acuícola o agrícola.

Además, el Ministerio del Medio Ambiente decretó una normatividad para el uso sostenible de estos ecosistemas (Resolución 1602 de 1995, “Por medio de la cual se dictan medidas para garantizar la sostenibilidad de los manglares en Colombia”). Mediante esta resolución se adoptan medidas que incluyen la prohibición de obras, industrias y actividades que afectan el manglar, tales como: aprovechamiento forestal único de los manglares, y fuentes de impacto ambiental directo o indirecto (infraestructura turística; canales de aducción y descarga para acuicultura; estanques o piscinas para la acuicultura; la ampliación de cultivos acuícolas existentes hacia áreas de manglar; infraestructura vial; infraestructura industrial y comercial; la modificación del flujo de agua; el relleno de terrenos; el dragado o construcción de canales en los manglares que no sean con fines de recuperación de éstos; la construcción de muros, diques o terraplenes; actividades que contaminen el manglar; muelles y puertos; la desviación de canales o cauces naturales; la introducción de especies de fauna y flora que afecten el manglar).

Además, existen programas de control y vigilancia, por medio de los cuales las autoridades competentes deben realizar un monitoreo permanente de los depósitos y expendios de mangle, con el fin de evitar la comercialización ilegal del mangle. Además, programas de seguimiento y evaluación a través de las entidades científicas adscritas y vinculadas a éste, particularmente el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras.

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